La independencia de Puerto Lápice

Texto de Ángel Martín-Fontecha Guijarro.

Actual plaza de Puerto Lápice

Actual plaza de Puerto Lápice

El origen poblacional de la localidad de Puerto Lápice se remonta a la época romana. Como muestra de ello, a finales del siglo XIX se derribaron antiguas ruinas y paredones romanos y existe algún documento escrito que certifica la presencia en el lugar de una antigua fortaleza (posiblemente el Castillo del Foso) donde se alojó el emperador Trajano (siglo I-II d.C). Lo cierto es que desde aquella época su ubicación está estrechamente ligada a las diferentes vías de comunicación entre el centro y el sur peninsular (ya sean calzadas romanas o caminos medievales que fueron los antecedentes del recorrido de la actual carretera nacional A-IV).

En el siglo XIII, estableciéndose las lindes entres las Órdenes de Calatrava y de San Juan, se estableció un mojón (en el actual Puerto Lápice) entre Villarrubia y Arenas, relacionándolo con el denominado Puerto de la Pages… Muchos estudiosos ven en el nombre de este puerto, la denominación actual de Puerto Lápice o Lápiche (según aparece durante muchos siglos).

Sin embargo, otros estudios señalan el origen del nombre en el puerto que se forma entre la Sierra Calderina, y las primeras estribaciones de los Montes de Toledo (un paso natural de la ruta comprendida entre el centro y el sur de la península); la naturaleza del subsuelo, piedra lapicea (portus lapidis), es otra teoría para la denominación del lugar.

En el siglo XVI sólo contaba con algunas posadas y ventas para hospedaje de los caminantes. Por lo que en algunos mapas se nombra al lugar como Ventas de Puerto Lápiche. Los mercaderes de seda que se dirigían a Murcia y la importancia de la vía Madrid-Andalucía, fue la base del desarrollo posterior de la localidad.

Hasta bien avanzado el siglo XVII la jurisdicción de las ventas, quinterías, posadas que se iban construyendo dependieron principalmente de Herencia, aunque una pequeña parte de la jurisdicción era compartida con Villarta y Arenas. Por esto no es extraño encontrarnos documentos relativos a la administración de Puerto Lápice donde se habla de la autoridad competente perteneciente a cualquiera de las tres villas anteriores.

Mencionada en las Aventuras de Don Quijote, su importancia como cruce de caminos se une a un valor turístico que conserva en la actualidad.

Mapa de situación de Puerto Lápiece

Mapa de situación de Puerto Lápiece

Durante el reinado de Carlos III, se promueven una serie de reformas referente al régimen local de los ayuntamientos españoles, pues existían prácticas políticas que hacía que “los municipios españoles estuvieran totalmente dominados por la oligarquía local, arrastrando todos los males presentes en ellos bajo los Austrias, como el monopolio de los oficios públicos por una oligarquía local que los había adquirido a perpetuidad, transmitiéndolos posteriormente a sus herederos o vendiéndolos”.

Así, en 1774 se iniciaron unas transformaciones que comenzaron con la concesión real de Parroquia y Juzgado a la villa de Puerto Lápice. Los hechos más importantes que sucedieron hasta la conclusión de la independencia fueron:

  • 1776-1778. Nombramiento del primer cargo municipal para el trámite de todas las gestiones que se iban realizando, es el Alcalde Interiono José Vela Ruiz.
  • 1778-1783. Nombramiento del primer alcalde pedáneo, Lázaro Rodríguez Borlado. Para que veamos el deseo de Herencia de que esta independencia de Puerto Lápice fuese lo menos real posible, vemos el hecho de que el alcalde pedáneo fuese hermano del alcalde de la localidad herenciana, Alfonso Rodríguez Borlado. De esta manera, la dependencia de Puerto Lápice de la villa matriz era evidente, y las transformaciones apenas producirían cambios efectivos.

Estamos en una época donde la manipulación de cargos municipales era algo corriente. De hecho los Rodríguez Borlado estaban inmersos en una severa polémica en la localidad herenciana, pues Alfonso era alcalde en Herencia “por ser fabricante de jabón y tratante de varios géneros, que tenía sometidos por su gran comercio a los más pobres del pueblo”, además se planteaba que su elección como alcalde era gracias a la profunda amista que el unía con el alcalde noble Don Juan Jerónimo Remón Ortiz y el escribano “Tajuelo”. No es de extrañar que los primeros intentos de estos personajes fue manipular también la nueva administración local que se iba formando en Puerto Lápice.

Lázaro Rodríguez-Borlado Zamora, primer alcalde de Puerto Lápice

Lázaro Rodríguez-Borlado Zamora, primer alcalde de Puerto Lápice

  • En 1784, la segregación administrativa de Puerto Lápice es una realidad, y aparecen una serie de tensiones entre la naciente población y las restantes villas interesadas en ejercer su influencia sobre ella y mantener inamovibles sus derechos jurisdiccionales (Herencia, Arenas, Villarta, …).
  • 1784-1785. Primer alcalde ordinario de las Ventas del Puerto Lápice, Cristóbal Remón Ortiz. Este alcalde inicia en Junio de 1784 las diligencias oportunas para que las villas limítrofes reconozcan la independencia jurídica y administrativa del lugar.

La familia Remón Ortiz era una de las más influyentes en la sociedad herenciana, y sus miembros fueron portadores de los cargos de Alcalde en diferentes momentos del XVIII. Incluso en 1794, dos primos fueron al mismo tiempo alcalde del estado noble (Juan Jerónimo Remón Ortiz) y alcalde ordinario (Vicente Remón Ortiz). Se pudiera pensar que el alcalde de Puerto Lápice, Cristóbal Remón Ortiz, seguiría bajo la influencia de la administración herenciana por su relación familiar con sus altos cargo, pero nada más lejos de la realidad; de hecho, el citado Cristóbal Remón exigió mediante una carta al Ayuntamiento de Herencia la necesidad de que se aceptase la resolución del Consejo de Castilla y del Priorato de la Orden de San Juan sobre la independencia de Puerto Lápice.

  • En Diciembre de 1784, Herencia aún no ha reconocido la independencia de Puerto Lápice, por lo que fue requerida por el gobernador del Priorato de San Juan para un reconocimiento urgente. Las excusas se fueron sucediendo y hasta abril de 1785 no se produjo la total aceptación de la nueva situación.
  • 1785-1788. El proceso de elección de cargos municipales se va realizando en periodos de un año. Se nombra también un procurador síndico y un diputado del común (que asume la representación del pueblo) y que recayeron en Blas Layos y Tiburcio López Naranjo). Además en todos estos años se suceden en estos cargos públicos apellidos como Díaz Pavón, Martín Buitrago, Gómez Calcerrada, Fernández Moncayo y Martín de Ojeda, obviamente con raíz herenciana pero llamados a ser la base de una administración local incipiente e independiente.

Durante este proceso las crónicas dan fe de la existencia de “al menos 40 casas con 33 matrimonios, además de solteros y viudas, y una ermita dedicada a la Virgen de la Contemplación” .

Sin embargo los cambios no se producen de la noche al día, y hubo que esperar hasta 1841 para que se construyera el edificio del ayuntamiento de la localidad; y hasta finales del siglo XIX para que se inaugurara la iglesia de Nuestra Señora del Buen Consejo, por entonces definida como “filial de la de Herencia”.

Durante los inicios del siglo XX, las autoridades de Puerto Lápice desearon cambiar el nombre de la localidad por el Puerto de San Juan (en clara referencia a la Orden que repobló la zona). Tras muchos años de trámites burocráticos le fue concedida dicha petición el 1 de octubre de 1923.

Propuesta para cambiar el nombre por el de Puerto de San Juan

Propuesta para cambiar el nombre de Puerto Lápiche por el de Puerto de San Juan

Obviamente, como es sabido por todos dicho cambio al final no se llevó a efecto; manteniéndose el nombre de Puerto Lápice en la preciosa villa vecina de la localidad herenciana.

Texto de Ángel Martín-Fontecha Guijarro.

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Acerca de Claro Manuel Fernández-Caballero

Historiador, docente, articulista, conferenciante y guía turístico. Licenciado en Historia del Arte. Trabajo en el Ayuntamiento de Herencia y formo parte de su Universidad Popular como coordinador del grupo de investigación de Historia Local. Gran apasionado de la historia local, he escrito numerosos artículos sobre el tema en diferentes revistas y periódicos tanto locales como comarcales y regionales, y soy coautor de varias publicaciones sobre historia y patrimonio.
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