La independencia de Las Labores de San Juan

Texto y artículo de Ángel Martín-Fontecha Guijarro

Hace poco más de dos meses, el pasado 22 de Enero, se celebró el 175 aniversario de la independencia de la vecina localidad de Las Labores. Durante los últimos meses me encuentro realizando un estudio histórico de esta villa que gracias al apoyo del consistorio laboreño en poco tiempo verá la luz, y será un acto más de los que jalonarán las celebraciones de tan importante efeméride.

Además haciendo una introspección del origen histórico del lugar vemos que la influencia que Herencia ha tenido en él es importantísima.

Los primeros datos históricos sobre el topónimo de Las Labores lo encontramos en la descripción de la línea fronteriza entre Carpetanos y Oretanos.

“Caminaba su línea divisoria, entre Oretania con la Celtiberia (enclave de los carpetanos), por Minaya, Villarrobledo, Peñarroya, Castillo de Cervera, Socuéllamos, despoblado de Villacentenos hasta Villarta de San Juan. Partía después su término con la Carpetania, en Las Labores, subiendo por Sierra Luenga, la Gineta, Urda, Guadalerzas, Nuestra Sra. de Finisterre, orillas de Algodor a la Sierra de Yébenes”

En el siglo IV d. C. el lugar de Las Labores sigue siendo referencia para delimitar el Obispado de Oreto, fundado entre los años 320 y 330 “a poco de la paz dada a la Iglesia por Constantino [emperador romano]. Su frontera oriental con el Obispado Ergavicenese partía “de las orillas del Algodor pasando por las Guadalerzas, Urda, Las Labores y Villarta de San Juan y continuaba por el Castillo de Cervera hasta Argamasilla de Alba”.

Desde la Baja Edad Media (s. XI-XII) comienzan a aparecer una sucesión de quinterías que, en algunos casos y en épocas más tardías, se agruparían  formando pequeñas aldeas, llegando algunas a evolucionar y transformarse en un núcleo de población, como es el caso de Las Labores de San Juan creándose pequeñas agrupaciones de casas de labor.

Geográficamente Las Labores está encuadrada en las villas del Campo de San Juan pero su proximidad a la Orden de Calatrava hace que la organización social y política de Las Labores, desde hace siglos, haya sufrido la injerencia y  choques de ambas administraciones y se viera envuelta en concordia para dirimir sobre los límites de  esta dos jurisdicciones.

Con referencia a Las Labores, nos encontramos con un pleito a principios del siglo XVII, en concreto en 1602, donde las villas de Herencia, Arenas y Villarta pleitean sobre los términos de El Encinar, Labores Nuevas, Bólliga Alta y Baxa y Casillas Pardas .

Todos estos parajes deben integrarse dentro de un fenómeno generalizado de la época; tanto es así que no fueron las únicas disputas entre estas localidades. Debemos hacer hincapié en el topónimo de Las  Labores Nuevas, que para muchos historiadores suponen la base de la futura población de Las Labores de San Juan, y de la que existen referencias en el siglo XVI.

Sobre todo en Arenas de San Juan, pero también en Villarrubia era conocido el lugar de Las Labores como “las otras casas” o “pocas casas”.

La primera ermita de este enclave es la erigida bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores (datada en el siglo XVI).

A partir del siglo XVII la importancia del enclave empieza a ir en aumento debido al continuado aumento de la población. De mediados de esta centuria nos encontramos con la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora del Sagrario. Esta iglesia se remonta al año 1.650, y su construcción según nos indica la tradición se produce cuando un grupo de campesinos de Herencia “… que trabajaban la tierra de unos señores de Herencia, decidieron asentarse en aquel lugar, ya que el trabajo de continuo lo realizaban allí, y evitar de esta manera el ir de quintería y con el alejamiento de la familia”. Lo hicieron y pensaron en construir un lugar para dar gracias a Dios. El problema surgió a la hora de decidir a quién dedicar la ermita. En el lugar también había un grupo de trabajadores de Villarrubia de los Ojos, los herencianos pretendían dedicarla el lugar a Nuestra Señora de Las Mercedes y los villarrubieros a advocación de Nuestra Señora de la Sierra. La solución vino al dedicársela a la Patrona de Toledo, Nuestra Señora del Sagrario, a cuyo arzobispado pertenecía por aquel entonces . Solucionado este inconveniente la ermita se construyó en el lugar que se denominaba el “pajar de Benito” –en el paraje llamado el Altillo.

En el año 1749 en el denominado Catastro de Ensenada, observamos las  características económicas y geográficas de todas sus poblaciones y la información detallada sobre los vecinos, familias, bienes, oficios y rentas.  Gracias a este interrogatorio nos podemos hacer una idea de la población laboreña, para verla hay que ver los detalles de las poblaciones limítrofes (Villarrubia, Villarta, Arenas y Herencia) comprobando los vecinos de las mismas que moraban en el sitio de las Labores.

Además del citado Catastro y observando la sucesión de apuntes en el archivo parroquial de Arenas de San Juan sobre habitantes de Las Labores podemos extraer algunas conclusiones. Por ejemplo, casi todas las familias que aparecen son originarias de Herencia, seguidas de las de Arenas de San Juan y Villarrubia de los Ojos. También aparecen, excepcionalmente, personajes naturales de Madridejos, Daimiel, Manzanares y en ocasiones casos curiosos como el de  Martín Villaverde, de 30 años, fallecido en 1772 y que era “un viajero gallego de Compostela” . La presencia de apuntes sobre las familias Díaz-Espinar, Fernández-Cano, Fernández-Ochovo, Gómez-Calcerrada, Díaz-Pavón, López de Sosa, Molina-Prados, Úbeda-Contreras  o Úbeda de Logroño nos muestran cuales fueron los primeros linajes que desde el siglo XVIII fueron la base poblacional del sitio de Las Labores.

Un detalle que no deja de ser curioso es el baile con los apellidos compuestos. En estas primeras décadas de información documental son muy frecuentes las formas compuestas, pero a partir del siglo XIX y tras la independencia administrativa de Las Labores empiezan a aparecer apellidos como Cano, Calcerrada, Palancas, Ochovo, Pavón (estos dos apellido en el siglo XVIII lo observamos indistintamente con b ó v)… que han perdido la otra parte que tenían como apellido compuesto.

Desde el inicio del siglo XIX aparecen más enterramientos en la Ermita de Las Labores, previo permiso eclesiástico. A veces el enterramiento en Las Labores se debía a la urgencia de los hechos, como es el caso de Mamerta Sánchez Aguilera, fallecida el 2 de abril de 1800, “fue necesario enterrarla allí [ermita de las Labores] porque se corrompió inmediatamente”.

Quitado de esas excepciones donde se proceden a enterrar en la Ermita de Las Labores con licencia del vicariato de Alcázar de San Juan, a partir de 1819 los sacramentos religiosos  (bautismo, matrimonio y defunción) empiezan a llevarse a cabo en la localidad de Las Labores, aunque aún faltase casi un cuarto de siglo para la independencia del pueblo.

En el año 1819 se inició la construcción de una Iglesia en la plaza del núcleo urbano. Los materiales para la construcción de este edificio religioso fueron aportados por el Infante de España Don Carlos María Isidro de Borbón, hermano del rey Fernando VII; en su honor el titular de la parroquia es  San Carlos Borromeo, en referencia a la fiesta onomástica del Infante. Esta relación entre Don Carlos y Las Labores fue estrecha durante ese siglo XIX lo que hizo que Las Labores apoyara sobremanera al infante en su lucha contra la reina Isabel I (las Guerras Carlistas) y las consecuencias fuesen bastante penosas para la localidad.

“El quince del mes de agosto año de mil ochocientos diez y nueve se establecieron los santos sacramentos en esta nueva parroquia de San Carlos Borromeo de este lugar de Las Lavores por Orden del Serenísimo Señor Infante Don Carlos María de Borbón, Gran Prior de San Juan y se hallaron presentes los Sres. Vicarios Eclesiásticos y se suscribe para perpetua memoria”

A partir de esa fecha los vecinos del sitio, ya lugar, de Las Labores, dejan de depender eclesiásticamente de la parroquia de Arenas, a los efectos sacramentales, siendo nombrado Don Vicente Sánchez de Tembleque, Presbítero, como Cura Teniente de la Iglesia Parroquial de San Carlos Borromeo.

El primer bautismo del Archivo Parroquial  corresponde a María Francisca de Asís Carlota Díaz-Pavón Fernández-Ochovo (nacida el 20 de Agosto de 1819 y bautizada el 8 de septiembre de ese año), hija de Nicanor y de Hermenegilda (ambos vecinos de Las Labores). Sus abuelos por parte paterna eran Eugenio Díaz-Pavón de Puerto Lápice y Ramona Fernández-Ortega de Herencia; mientras que por parte materna eran Julián Fernández-Ochovo de Herencia y de Ana natural de Villarrubia de los Ojos.

Es curioso este primer apunte pues es una muestra del cariño que la localidad laboreña le tenía al infante Carlos María Isidro. Así en la primera partida bautismal del archivo se dice que recibe el nombre de María Francisca de Asís “en memoria del augusto de la serenísima señora Infanta de España y sus dignísimo esposo Señor Infante Don Carlos María, y gratitud de los beneficios que estos aldeanos acusan de recibir de la gran bondad de estos Serenísimos Señores Infantes”.

El primer matrimonio inscrito corresponde a Manuel Fernández-Ochovo natural de Las Labores (hijo de José y María Rodríguez-Palancas, ambos naturales de Herencia) con Lucía Molina-Prados (viuda de Valentín Úbeda-Logroño Fernández-Ochovo –hijo de herenciano y arenera-, e hija de Máximo y Paula Ramos de San Pedro, ambos naturales de Herencia pero vecinos de Puerto Lápice. La fecha del mismo fue el 29 de Agosto y lo ofició Don Vicente Sánchez de Tembleque.

Llegado el 22 de Enero de 1843 la localidad de Las Labores recibió la independencia administrativa y política.

Es casi un milagro que tras los últimos episodios enmarcados en las Guerras Carlistas y viendo el apoyo de la localidad laboreña al bando perdedor lo que le conllevó unas tristes consecuencias, en 1841 los desterrados del lugar pudiesen volver a su pueblo y que, poco más de un año después, desde la administración central se concediese la emancipación del mismo.

El Alcalde del primer Ayuntamiento independiente fue Fermín Ochovo, actuando como Secretario Juan Enríquez. En ese momento de  emancipación política y administrativa la población de la localidad era de 437 habitantes.

(Datos históricos extraídos de la futura edición del estudio LAS LABORES DE SAN JUAN, “Origen y Evolución histórica”, de mi autoría y con el apoyo del Ayuntamiento de Las Labores y la Diputación Provincial de Ciudad Real).

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Publicado por

Claro Manuel Fernández-Caballero Martín-Buitrago

Historiador, docente, articulista, conferenciante y guía turístico. Licenciado en Historia del Arte. Trabajo en el Ayuntamiento de Herencia y formo parte de su Universidad Popular como coordinador del grupo de investigación de Historia Local. Gran apasionado de la historia local, he escrito numerosos artículos sobre el tema en diferentes revistas y periódicos tanto locales como comarcales y regionales, y soy coautor de varias publicaciones sobre historia y patrimonio.

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