Conflictividad Social y Patrimonio en la provincia de Ciudad Real durante la II República

Presentación del libro “Conflictividad Social y Patrimonio en la provincia de Ciudad Real durante la II República (1931-1939)”, el viernes 20 de abril a las 19:00 horas en la residencia Santo Tomás de Villanueva de Ciudad Real

El próximo viernes 20 de abril, el doctor en Historia del Arte, Juan Francisco Prado Cambronero, director del Centro de Estudios Herencianos y archivero municipal de Herencia, presentará a las 19:00 horas en la residencia Santo Tomás de Villanueva de Ciudad Real, su libro Conflictividad Social y Patrimonio en la provincia de Ciudad Real durante la II República (1931-1939) publicado por la Biblioteca de Autores y Temas Manchegos de la Diputación Provincial de Ciudad Real.

Este libro es un extracto de sus tesis doctoral realizada bajo la dirección de la profesora María Esther Almarcha Núñez-Herrador, y defendida el pasado año 2017 en la facultad de Letras de Ciudad Real de la Universidad de Castilla-La Mancha ante el tribunal formado Ascensión Hernández Martínez (presidenta), Isidro Sánchez Sánchez (secretario) y M. Pilar Biel Ibáñez (vocal) que la calificó con Cum Laude.

Conflictividad Social y Patrimonio en la provincia de Ciudad Real durante la II República (1931-1939)

Esta investigación aborda problemáticas sociales derivadas de la aplicación de leyes que afectaron de una manera u otra a la religiosidad y a la Iglesia durante la II República. Estos aspectos son fundamentales si se pretende explicar las relaciones con el patrimonio, la percepción de un determinado objeto artístico como una representación de poder o como un objeto perteneciente al pueblo. Este estudio, afronta desde la Historia del Arte el fenómeno, e identifica en qué contexto y con qué precedentes se desarrollaron las destrucciones, en caso contrario el análisis adolecería de los mismos errores que la historiografía de posguerra, y quedaría reducido al fanatismo anticlerical. El salvamento, la destrucción o salvaguarda de patrimonio es una cuestión en boga en la actualidad y que precisa de una explicación más allá de la exaltación de aquellos que ostentan el poder en un determinado momento y lugar. En él intervienen factores ideológicos y culturales que no emergen espontáneamente, sino que son fruto de un proceso que configura los posicionamientos de un grupo social determinado.

En el proceso de investigación queda patente que no existió una élite republicana exaltada y antirreligiosa en contra de la mayoría del pueblo católico. El fenómeno posee muchos más matices y aristas que se ven influenciados por el contexto local y nacional; Ciudad Real no se quedó al margen del debate social existente en torno a la laicidad y el papel de la Iglesia en el nuevo Estado republicano. Una lectura errónea de los acontecimientos puede exponer que las leyes laicistas republicanas fueron interpretadas y gestionadas por cada uno de los Consistorios de la provincia una forma independiente e inconexa, pero no fue así. Aun siendo este un periodo histórico donde la comunicación tenía limitaciones, existió conexión con poblaciones vecinas y con las autoridades gubernamentales que marcarían el norte ideológico para enfrentarse a las cuestiones religiosas en cada municipio. Por lo tanto hubo posturas de partido hacia los ritos católicos incluso a nivel local, así como ciclos más o menos favorables a la Iglesia y a la expresión pública de la religiosidad durante la etapa republicana.

La circunscripción provincial contiene una peculiaridad más que favorece el conocimiento de estos ciclos, esta es la gestión del Gobernador Civil de turno en la provincia. La máxima autoridad en este territorio autorizaba, censuraba o prohibía actos religiosos y expresiones de fe en la vía pública, por esto es imprescindible el estudio de los perfiles profesionales e ideológicos de estos políticos, ya que explicarán en gran medida el rumbo religioso de la provincia durante la duración de su mandato. Por otro lado, la diócesis de Ciudad Real posee la particularidad que coincide territorialmente con la provincia, lo que facilita el conocimiento de las relaciones entre el clero e instituciones públicas. Las decisiones que el obispo tomó durante este periodo, así como las relaciones con el poder y la contestación a las políticas laicistas estatales conformaron el firme posicionamiento de esta institución. Donde resultaron más palpables las tensiones con el clero fue en el escenario local, las fricciones con los religiosos regulares y seculares supusieron duros enfrentamientos que en ocasiones se traducirían en actos clerófobos e iconoclastas. Mientras, el obispado mostró sus preocupaciones y su visión de los acontecimientos a través de prensa afín o por medio de misivas a sus superiores eclesiásticos. La contraofensiva de la Iglesia vino a través del fomento del asociacionismo católico, que emergió durante la República como un potente entramado seglar de contestación que puso de manifiesto las reivindicaciones y protestas de una parte importante de la población. Todo esto estructura un gran campo de estudio indispensable para la comprensión de las tensiones entre partidos políticos adversos con la Iglesia en el centro del debate social Ciudad Real, ha arrastrado históricamente la percepción de ser un territorio muy pobre artísticamente, que adolecía de monumentalidad en sus pueblos y ciudades. Este relato se evidencia durante la II República, pero contrarios a la resignación, se emprenden esfuerzos institucionales por poner en valor el arte provincial, no sólo a través de la aportación económica para la restauración de monumentos, sino también en el reconocimiento y apoyo a artistas que desarrollaban su actividad en esta zona. Medidas como la creación del Museo Provincial supusieron un gran salto hacia la modernización y educación cultural de la capital, aunque en la mayoría de los pueblos de la provincia el patrimonio religioso continuaba siendo básicamente la única expresión artística.

Es fundamental realizar un esfuerzo por comprender que creían como arte o artístico la gran mayoría de la población. El apoyo vanguardista de la República al arte y a la cultura supuso que los partidos republicanos locales se unieran a esta tendencia conforme a la nueva coyuntura democrática. Que la amplia mayoría de las clases subalternas de la población era inculta es un hecho incuestionable, pero esta evidencia no expresa que fueran indiferentes hacia el patrimonio. La ciudadanía identificó en numerosas ocasiones el patrimonio artístico y tuvo la voluntad de preservar estos bienes. El problema vino con la identificación de los objetos devocionales como obras de arte. No es sólo una dificultad que poseían los afines a partidos del Frente Popular, sino que sectores clericales o vinculados al inminente régimen franquista identificaron en numerosas ocasiones como objetos exclusivamente de culto lo destruido durante la contienda.

 

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Publicado por

Claro Manuel Fernández-Caballero Martín-Buitrago

Historiador, docente, articulista, conferenciante y guía turístico. Licenciado en Historia del Arte. Trabajo en el Ayuntamiento de Herencia y formo parte de su Universidad Popular como coordinador del grupo de investigación de Historia Local. Gran apasionado de la historia local, he escrito numerosos artículos sobre el tema en diferentes revistas y periódicos tanto locales como comarcales y regionales, y soy coautor de varias publicaciones sobre historia y patrimonio.

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