La enfermedad del Garrotillo en Herencia

“El garrotillo”, de Francisco de Goya
“El garrotillo”, de Francisco de Goya

Artículo escrito por Ángel Martín-Fontecha Guijarro.

Se entendió por “Garrotillo” en España, durante varios siglos (del XVI al XIX), a la enfermedad que posteriormente se conocería por DIFTERIA y que fue la causante de una gran mortalidad desde el principio de los tiempos.

Ya en el siglo IV a.C., Hipócrates describió los síntomas de asfixia y la evolución clínica de lo que pudo ser una difteria.

En el Talmud (libro de leyes judío), en el siglo II d.C., se menciona esta enfermedad con el nombre de “Askara”. Agregaba este libro que la muerte ocurre por asfixia y “que es la peor de las 903 formas de muerte conocida”. Como método para prevenirla manifestaba que “quien come lentejas una vez al mes, echa sal a las comidas y agua a todas la bebidas mantiene la Askara alejada de su casa”.

En la Edad Media, se describen epidemias de esta enfermedad en los años 836 y 1004, descritas como “un catarro descendente de la faringe, que conducía a la sofocación y que se denomina pestilencia funcium”.

A partir del siglo XVI y principio del siglo XVII las epidemias originadas en el centro de Europa se extendieron por España, donde un famoso médico Francisco López de Villalobos (1473-1549) puso las bases para su estudio y lenta curación. Fueron principalmente virulentas las epidemias de 1583, 1596, 1600, 1605, 1613 (que fue llamado “el año de garrotillo”, 1618, 1630, 1645 y 1666,

Así, durante esos siglos, a la peste bubónica, el tifus exantemático (o tabardillo), la viruela, se unía el garrotillo como una epidemia donde quedaban incluidas “toda angina sofocantes o esquinancia” que causaría numerosas víctimas. El nombre de garrotillo deriva de la cara de los enfermos en un cruel sufrimiento que la hacía comparable al rostro de los penados que sufrían el “tormento del garrote”.

Además del citado López de Villalobos, otros grandes médicos de estos siglos como Luis Mercado (s. XVI), Casales y Villarreal (s. XVII),  Navarrete y Juan Antonio Pascual (s. XVIII)… Otro gran estudioso de esta enfermedad, importante por su proximidad geográfica a nosotros, fue el daimieleño Juan Alonso de Fontecha (1560-1620).

Ya por entonces se recomendaba “como de buenos efectos, la sangría de la vena cefálica y los toques locales con ácido nítrico”.

Se sabía de su gran capacidad contagiosa “pues se vio familias enteras padecer este mal, empezando por uno e invadiendo a los demás. Porque vio niño que padeciendo este mal lo pegaron a sus madres lactando y, por le contrario, madres enfermas que transmitieron a sus hijos; por haber visto presentarse la enfermedad en personas que durmieron en la cama de los enfermos…

Los signos de la enfermedad quedaban descritos de la siguiente manera:

no siempre se presentan del mismo modo: abierta la boca y deprimida la lengua, unas veces se notaba un ápice (la campanilla) enteramente blanco que salía de lo hondo de la garganta y que impedía la deglución; otras, cierta costra, como una membrana que ceñías las fauces, no perfectamente blanca, sino declinado a lívida, cuya variedad nace de la diferencia de las causas, Aunque la lengua puede presentarse blanca y no se un síntoma exclusivo de esta enfermedad, sin embargo, existiendo al mismo tiempo la dificultad de tragar y la epidemia reinante, puedes estar bien seguro de que esta enfermedad es el garrotillo. Tendrás más certeza todavía, si vieses tumores en el cuello o detrás de las orejas, cuyos tumores se observan en todos y aun más en aquellos cuya costra declina a lívida y que es como membrana… A este proceso no siempre acompañan inflamación, dolor ni calentura; esto es porque la malignidad del mal extinguía desde el principio el calor vital”.

En Herencia (Ciudad Real), fueron decenas los fallecidos por esta causa a lo largo de los siglos. Atacaba con mayor frecuencia a los niños, después a los jóvenes, más rara vez a los adultos y jamás a los viejos. El sexo femenino era más predispuesto a padecerlo.

Dejo a continuación, a modo de ejemplo, la captura documental de tres fallecimientos consecutivos por “garrotillo” en Herencia acaecidos en junio de 1862:

Ejemplo de fallecimiento por “garrotillo” en Herencia. Junio 1862
Ejemplo de fallecimiento por “garrotillo” en Herencia. Junio 1862
Ejemplo de fallecimiento por “garrotillo” en Herencia. Junio 1862
Ejemplo de fallecimiento por “garrotillo” en Herencia. Junio 1862
Ejemplo de fallecimiento por “garrotillo” en Herencia. Junio 1862
Ejemplo de fallecimiento por “garrotillo” en Herencia. Junio 1862
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Publicado por

Claro Manuel Fernández-Caballero Martín-Buitrago

Historiador, docente, articulista, conferenciante y guía turístico. Licenciado en Historia del Arte. Trabajo en el Ayuntamiento de Herencia y formo parte de su Universidad Popular como coordinador del grupo de investigación de Historia Local. Gran apasionado de la historia local, he escrito numerosos artículos sobre el tema en diferentes revistas y periódicos tanto locales como comarcales y regionales, y soy coautor de varias publicaciones sobre historia y patrimonio.

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