Recuerdos antiguos de San José

Siguiendo con la relación de artículos comenzados ayer en torno a la ermita de San José, cuya onomástica se celebra hoy 19 de marzo, es el turno del texto publicado en el folleto que la Hermandad de San José ha editado el presente año con motivo de la festividad de su santo titular. El mismo, titulado “Recuerdos antiguos de San José”, viene firmado por el mercedario Enrique Mora González y dice así:

Imagen de San José anterior a 1936 (foto de Enrique Mora González)
Imagen de San José anterior a 1936 (foto de Enrique Mora González)

San José, con su ermita y con su fiesta, ocupa un lugar muy importante en el corazón del pueblo cristiano de Herencia. Solo hace falta ver -como decimos aquí- la gente que arrastra siempre. Poco o nada sabemos de la historia de la ermita, de los orígenes de la hermandad y del desarrollo, a través del tiempo, de la devoción y de la fiesta que le tributa Herencia. Parece ser que la ermita de san José ya existía en el año 1655 y que el 30 de abril de 1787, por las ordenanzas del rey Carlos III, se instaló, detrás de esta, el primer cementerio (tal y como entendemos hoy un cementerio) de la villa, que desapareció definitivamente, como muchos recordamos, en los años ochenta del siglo XX.

Hace bien poco, por esas casualidades de la vida, encontré en la biblioteca de los frailes mercedarios de Salamanca, entremedias de un antiguo número de la revista titulada “La Merced” (hoy conocida como “La Merced – Caminos de Liberación”) un recibo de la hermandad de san José de Herencia del año de 1929 firmada por, el aún recordado, D. Manuel Iniesta, tesorero que fue de la hermandad hasta el año 1979. La hermana número 140, Dña. Águeda Montes, satisfizo por entonces -según el documento- la cantidad de cincuenta céntimos de peseta (dos reales) por su cuota anual como congregante de la misma. Un dato interesante y a estudiar, pues en el archivo de la propia Hermandad no se conserva ningún documento anterior a la fecha de 1968.

Tirando del baúl de los recuerdos, también tengo el gusto de sacar a la luz la foto (única) que se conserva de la imagen de san José de Herencia de antes de la Guerra (1936). Con esta foto, junto a la cabeza del santo y el Niño, que se salvaron de la destrucción, dos herencianos miembros de esta hermandad, entre ellos, D. Alberto González- Ortega Corrales, viajaron a Valencia, a principios de los años cuarenta, para encargar una talla del santo lo más parecida posible a la desaparecida, que es la que tenemos hoy. En esta vieja foto observamos a san José, bajado de su dosel, puesto sobre el altar. Una tradición que se mantiene, junto con el canto de la Palmera, para facilitar a los fieles besar al santo en la víspera de su fiesta, durante la hoguera y la pólvora. Llama la atención como la talla antigua era más alta que la actual y por ello con menos peana, así como la vara y la corona desaparecidas. Pero quizá lo más destacado de esta reliquia de nuestra historia es el modo ampuloso y a la vez elegante de vestir al Niño. Un Niño que -digan lo que digan ciertos aficionados al arte con nula sensibilidad religiosa- como talla que es del siglo XVIII, se hizo para vestirse, en un entramado de tierna devoción y gusto artístico.

Bien pudo realizarse esta foto un 18 de marzo de cualquier año de principios del siglo XX y, aunque el ángulo de la cámara no los deja ver, con toda seguridad estaban allí al lado, en sus dos andas gemelas, el Ángel y la Encarnación y como música de fondo ese entrañable y emotivo canto: Venimos a despedirnos / de ti, Patriarca Santo, / danos salud si conviene / para llegar a otro año. / Y si acaso, Padre mío, / no nos dejaras llegar / llévanos a la gloria / con la reina celestial.

Recibo de la Hermandad de San José de 1929
Recibo de la Hermandad de San José de 1929

Mirando esta foto y este recibo brotan los recuerdos añejos y la esperanza en el futuro. Y qué casualidad que este pasado año 2013, después de veinticinco años, san José ha vuelto a procesionar como lo ha hecho en Herencia, con toda probabilidad, desde finales del siglo XVIII hasta que una decisión caprichosa y autoritaria de 1989 destruyó esta hermosa tradición el Ángel, la Encarnación y san José. Quizá ha llegado el momento de recuperar esta santa y santa tradición, porque la historia se va haciendo cada día…

Enrique MORA GONZÁLEZ

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Publicado por

Claro Manuel Fernández-Caballero Martín-Buitrago

Historiador, docente, articulista, conferenciante y guía turístico. Licenciado en Historia del Arte. Trabajo en el Ayuntamiento de Herencia y formo parte de su Universidad Popular como coordinador del grupo de investigación de Historia Local. Gran apasionado de la historia local, he escrito numerosos artículos sobre el tema en diferentes revistas y periódicos tanto locales como comarcales y regionales, y soy coautor de varias publicaciones sobre historia y patrimonio.

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